Broni con un dorado y las moscas utilizadas por él en la excursión

 

 

Dorados Fly en La Paz

 

Fue de casualidad, al igual que sucede con múltiples circunstancias de la vida. No podía imaginar que un simple encuentro fortuito con Mario Rigoni, en el cónclave de cañas, podía derivar en una visita programada que incluyera un taller de lanzamiento y sesiones de pesca.

 

Mario es un excelente guía que vive en la ciudad Entrerriana de La Paz y exhibía orgulloso su preciada mosca que había engañado con eficacia a seis dorados en una tarde. La curiosidad hizo que me acercara a investigar. El tamaño del artificial, inusualmente largo (25 cm.), su perfil chato, poco peso y los trofeos obtenidos con semejante engendro estiraron la conversación.

 

En un pasaje de la charla preguntó: ¿cuál es tu dedicación en la pesca con mosca? La respuesta produjo el fenómeno. Dos días más tarde, el lunes a la noche, el telefonito que estaba en la cintura comienza a vibrar y escucho la voz de Mario que confirma el viaje.

 

Los objetivos fundamentales de la visita apuntaban a la capacitación de los guías zonales en las artes del fly, transmitir las necesidades del mosquero en la guiada y la imprescindible toma de conciencia de la preservación del recurso natural.

 

La invitación provino de la Dirección de Turismo y Pesca de la ciudad mediante los buenos oficios de sus dirigentes, el Director Sr. Jorge González y el Presidente de la Cámara de Turismo Sr. Alexis Ortiz.

 

Juan Ferruchelli, deseoso de conocer La Paz y el complejo termal inaugurado recientemente, pidió acompañarme y hacerse cargo de sus gastos personales. La consulta previa a los organizadores del evento por la nueva situación planteada fue respondida afirmativamente y así, el jueves a la noche subimos los dos al micro.

 

Pocas horas más tarde y todavía soñolientos por la dormida escasa llegamos a destino. Antes de que mi pie abandone el micro, recibo la inmensa sonrisa y el cálido afecto de Mario, presagiando una estadía estupenda. Segundos después aparece el joven Alexis con su combi Mercedes y junto al equipaje, nos lleva al refugio elegido para el bienvenido descanso.

 

La estadía transcurrió en uno de los prolijos y cómodos bungalows de Víctor Flores y que la dulce Rufina, su esposa,  cuida con mucho empeño. Tuve la sensación de haber llegado a un oasis. Acomodar la ropa y desparramar la humanidad sobre la cama resultó un acto casi instantáneo.

 

Después del desayuno con exquisitas tortas fritas y repuesto de la furibunda modorra arrastrada, compruebo fascinado el paisaje natural circundante.

 

El lugar lucía Infinitos matices verdes desparramados caprichosamente en un terreno ondulante que estaba salpicado con múltiples pecas florales policromáticas y podía percibirse un aroma sublime flotando libremente entre pájaros que retozaban y trinaban por árboles de mágico ensueño. El regalo sensorial fue soberbio.

 

Claro, también había que trabajar. El taller de fly se basó en varias sesiones de práctica que exigían del alumno la incorporación de un determinado movimiento en cada clase y una charla integral con el título de: “Las Variables del Lanzamiento”

 

 

Mario, Hugo, Broni, Víctor y Fernanda entre mates y risas

 

El tema de las variables describe el mecanismo del lance hasta en sus mínimos detalles y tiene la particularidad de sorprender a la audiencia, sea inexperta o ejercitada, al exponer en forma sencilla un análisis instructivo moderno y flexible que auxilia al oyente en el descubrimiento de la técnica y lo incita a percibir por si mismo las múltiples combinaciones posibles.

 

Con la presencia de 12 o 13 futuros mosqueros regulares y algunas visitas intermitentes, la tarea de capacitación se desarrolló entre las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde del viernes y sábado (la siesta sigue siendo sagrada). El domingo hubo solo entrenamiento mañanero.

 

Todos estaban sumamente concentrados en las premisas sugeridas, exhibiendo voluntad y entusiasmo. Fue gratificante comprobar la idoneidad demostrada en la captación de las correcciones y el aceptable control de línea obtenido en el poquísimo tiempo de adiestramiento.

 

Creo que el virus de la mosca, cuando llega, es sumamente eficaz, atrapando sin piedad al pescador aficionado, comerciante o guía. Los secretos del arte del fly, el respeto por la vida del pez que implica y la esperanza lícita de un mercado distinto o necesidad de cambios son incentivos poderosos que inducen a capacitarse. Hacerlo con profesionalidad dignifica a organizadores y alumnos.

 

El ostensible ensanchamiento de la pesca con mosca en todos los niveles es estimulado por la exposición del tema en diversas publicaciones tradicionales o nuevas, por el trabajo de las Asociaciones que incesantemente abren las puertas del semillero educativo y por la oferta cuantiosa y flexible de equipamiento.

 

El ímpetu de Mario y su enorme predisposición para que la visita fuera completa proporcionó el acceso para un contacto con el majestuoso dorado. Si bien es época de veda, está permitida su captura con el requisito obligatorio de la devolución.

 

La pesca sobre el curso principal del Río Paraná se intentó en dos ocasiones y en una zona ubicada a unos 3 Km. del puerto, río abajo. Es un pedregal con corredera a derecha e izquierda y según el nivel de agua, muestra piedras que sobresalen nítidamente. El lugar aparece fotografiado entre las imágenes que ilustran la presente nota gracias a Juan, un maestro que intuye los mejores momentos y los captura con su cámara.

 

La primera salida se produjo a la tardecita y consistió en una experiencia de pesca con tres alumnos asistidos por instructor. Se utilizó shooting de hundimiento y moscas de dorado normales. Unos se ejercitaban con el manejo del shooting, otros esperaban su turno y observaban la clase desde una loma, mientras tanto, una gran cantidad de peces jugueteaba en superficie.

 

 

 

La instantánea que Juan tituló “Contagio” muestra uno de los últimos lances de la tarde.

 

Obvio, la pesca resultó casi nula, éramos una multitud metida en el agua gesticulando ampulosamente y de vez en cuando se oían gritos que indicaban cambios. Un dientudo grande fue el único que se animó a tomar la mosca entre los pocos piques obtenidos y Agustín, el más joven del grupo, tuvo su primera experiencia con mosca. Los aplausos, el festejo y la felicidad de Agustín clausuraron una jornada estupenda.

 

Es un tramo de río donde el mosquero puede ingresar al agua, aproximarse al pedrerío y desde allí, efectuar los lances, pasando viablemente la mosca por sectores de pique y de manera muy similar a los ríos trucheros.

 

Al día siguiente se repitió la salida, esta vez fuimos en lancha hasta el mismo lugar con Juan y asistidos únicamente por Mario y Víctor. La diferencia buscada era pasar la mosca por la corredera opuesta a la divisoria de aguas que producían las piedras y que ayer no podíamos alcanzar.

 

El viento excesivo hizo de las suyas e impidió que se produjera algún pique. El pedregal intentó quedarse con mi shooting, sin embargo, la perseverancia de los baqueanos frustró la consumación del hecho.

 

Caída la tarde y a pasos del bungalow, se formalizó la infaltable fogoneada parrillera dirigida por Hugo Lamboglia, también guía, quien tuvo la oportunidad de re demostrar su fama de excelente asador.

 

Un párrafo aparte para Víctor, quien aprendió a leer con los versos del Martín Fierro y su colosal memoria le permite recitarlos con fluidez y tonada típica. Además, aportó varios cuentos que nos hizo reír a carcajadas

 

El chisme destacado provino de las murmuraciones vecinales sobre la actitud de los gallos de los alrededores de la ciudad. Se comenta que viven agazapados y huyen despavoridos apenas la camioneta de Mario se aproxima. No es para menos, la quita de plumas de cuello, lomo y cola disminuye la estampa de macho soberbio, característico de la especie, y consecuentemente, provocan el rechazo inevitable de las gallinas.

 

Observar las caras felices, los cuerpos distendidos, sonrisas contagiosas, miradas sencillas, alegrías compartidas, pilas de anécdotas, peces descomunales, la infaltable referencia femenina, etc.  Es un momento privilegiado de la existencia.

 

El lunes partimos nuevamente con Mario y Víctor hacia el Río Guayquiraró, curso de agua que separa las provincias de Entre Ríos y Corrientes. El aire había dejado de moverse y el día se presentaba espléndido con el único inconveniente de la segura turbiedad del agua. La lluvia torrencial de la noche anterior había anticipado las condiciones del río y la pesca.

 

Mi equipo estaba compuesto por una caña Thomas & Thomas Horizon Saltwather (HS907S-4), o sea, largo de 9’ (2,7432 m.) para línea #7 y cuatro tramos, shooting 8 de hundimiento IV, un líder de 60 cm. (tippet 0,35) y dos moscas con cable de acero lastrado de 15 cm. que ilustran el artículo.

 

Mario detuvo su lancha bien provista y muy cómoda en un sector donde parte del cauce principal ingresaba a otro secundario. La corriente suave arrastraba camalotes, hojas, ramas, en idioma simple, venía sucio. Los dorados exhibían las chispas de oro de sus escamas y dibujaban círculos que se expandían continuamente, sin embargo, ninguno se interesó en las moscas.

 

Seguimos navegando y el guía ancló en un paraje que evidenciaba ejemplares de mayor tamaño y de un estupendo color naranja cobrizo. Presentí que estaban en una actitud de soberbia, desafiantes, como riéndose de nosotros.

 

El río, profundo y angosto se movía a gran velocidad. El agua, obligada por los caprichos de la naturaleza, era forzada a girar 90º y producía un fenomenal desborde en el punto de choque.

 

Creo que los peces adivinaron nuestra intención y acabaron crispando los nervios del más templado. Ignoraban olímpicamente el cebo y un par de veces, burlándose, mordieron la mosca sin pincharse.

 

Como sucede en estos casos, si el bicho no toma aparece la risa cáustica, histérica y la presión hacia el o los guías es inmediata. Surgen frases de tono imperativo: “Los guías profesionales saben donde se pesca”, “Me recomendaron a fulano pero preferí elegirte a vos”, “Basta de joda, quiero ir a un lugar con pique”, “De acá no me bajo hasta que pesque uno”, etc.

 

No pregunté, pero supongo que los guías guardan para sí frases de otro tenor: “Si no ponés la mosca ahí, fuiste”, “Es inútil, le sugiero que cambie de mosca y no quiere”, “este se la pasa enredando y desenredando la línea en cada tiro y si no pesca, la culpa es mía”, “si seguís por este camino nunca vas a pescar uno”, “Que macana que no elegiste a fulano”, etc.

 

Para calmar la ansiedad creciente, hicimos un alto en un remanso infestado de tarariras, pero también fue inútil.

 

La llave giró en el tambor y en segundos la embarcación se deslizaba armónicamente entre las orillas de exuberante vegetación. El próximo objetivo, encontrar un garza blanca cerca de la costa marcando la zona de alimentación.

 

 

Dos momentos muy esperados

 

Llegamos a un lugar declarado siempre efectivo y por supuesto, la garza blanca estaba ahí. El contorno presentaba barrancas arcillosas de mediana altura que la corriente carcomía y que ostentaba intensa actividad de dorados.

 

Detectada la pista de pesca, el guía ubicó la lancha a aproximadamente unos 15 metros de la costa, medida también variable por la sinuosidad del borde, y aguas arriba. Una vez apagado el motor se inicia la deriva y los lances. El mecanismo fue repetido muchas veces y en distintos sectores.

 

La técnica a utilizar requiere rapidez en el disparo, precisión y fundamentalmente, cuidar al compañero de a bordo de un furibundo moscazo. El artificial debía caer pegado a la pared y otras veces colocado entre dos arbustos.

 

Con algunos yerros insignificantes, todos, experimentados o no, logramos nuestro objetivo.

 

En una de las pasadas observamos atónitos el inicio de un verdadero banquete gastronómico, el tigre del río lucía su lomo, la aleta caudal, la cabeza y se movía enérgicamente pegado al acantilado para beneficiarse del paso frenético de un cardumen de mojarrines plateados que saltaban por el aire y caían al agua en forma de gotas de lluvia.

 

Hubo cambio de planes y de inmediato los baquianos anclaron el barquito a 17-18 mts del blanco.

 

Al principio utilicé la mosca negra de Mario que imita a la perfección el movimiento de una morena  grande. El par de piques errados y la captura del primer dorado de Juan con mosca blanca motivaron el cambio de artificial y también mi primer dorado de la salida.

 

La mosca se apoyó en el lugar justo e iba hundiéndose pegada a la orilla. Luego de una corta deriva y cuando la línea comenzaba a tensarse el dorado masticó el moscón con saña y perdió. Fue inútil que saltara vigorosamente en repetidas ocasiones o tirara de la línea con extrema potencia. No tuvo otra que aceptar la derrota y ser fotografiado.

 

En total logramos la captura de seis doradillos. El más grande orilló los 3,2 Kg. Dos Juan, uno Mario, dos míos y el honor por la pieza mayor le correspondió a Víctor Flores. Fue su primera experiencia en lanzamiento y su primer dorado con mosca. La sonrisa amplia, el pecho inflado y la pose para la foto en compañía del instructor clausuraron una jornada inolvidable.

 

 

Broni con Víctor Flores y su primer Dorado con mosca

 

Una pregunta con reflexión: ¿Pescar dorados utilizando el arte del fly es pescar con mosca?

 

La figura tradicional de un mosquero clásico estuvo casi siempre asociada a la pesca de truchas con mosca seca y en ríos de agua cristalina que se escurren entre picos nevados. Numerosos libros dedicados a la pesca con mosca, de estupenda encuadernación y contenido, muestran, una tras otra, esas bellísimas imágenes que permanecen inalterables en el ideal de un pescador de fly.

 

El contexto de la dinámica moderna, guste o no, produce cambios inexorables y nada impide que las mismas artes se utilicen en ambientes distintos, con moscas de mayor tamaño u otros peces. El estallido que produce la tararira cuando toma de flote resulta estremecedor y ni hablar de las sensaciones que transmite el dorado cuando pretende zafar del anzuelo, ¡impresionante.…!.

 

Creo que lo importante es mantener el mismo espíritu, un estilo, un ideal.

 

Hay personajes que practican un determinado tipo de pesca y sugieren que el resto debería imitarlo o caer en el pozo profundo de la mediocridad. Es lo mismo que proclamar que uno ocupa el centro del universo mosquero y los que se desvían de las premisas señaladas son periferia. ¡Puras pamplinas!

 

La vuelta fue inevitable y en el viaje emergieron innumerables imágenes, emociones, afectos y la añoranza de la amistad distante.

 

Un agradecimiento final y personal a los organizadores por permitir que la estadía de Juan fuera gratuita.

 

 

 

Datos de Interés:

 

Las moscas de Mario, en apariencia demasiado largas, se pueden impulsar con bastante facilidad y en el agua trabajan estupendamente. En los lances se utilizó shooting de hundimiento cuatro.

 

Dijo Mario: Cuando pesco con moscas negras y el dorado no toma, primero cambio a blancas y solo después elijo alguna otra combinación.

 

Los guías conocen el río y están equipados con todos los elementos, tanto reglamentarios como para la atención del cliente. Son insustituibles a la hora de lograr una gran captura.

 

En La Paz hay buenos lugares para intentar la pesca de costa, obvio, siempre que las circunstancias del río lo permitan.

 

Pescando con moscas grandes, corrientes fuertes y shooting de hundimiento, es imperioso que el pescador hale de él hasta sentirlo entre los dedos o un metro más. De esta manera es muy sencillo sacar el shooting del agua, cambiar la dirección del lance y con pocos y suaves balanceos, colocar la mosca en el lugar elegido.

 

Aparte del obligatorio sombrero y anteojos, es útil la utilización de un paño que cubra el cuello y las orejas para protegerse del sol y de los moscazos del eventual compañero de bote.

 

Utilizando moscas pesadas o un líder lastrado, cada balanceo requiere de una exactitud extrema en la progresividad del impulso para que asegure una tensión uniforme de la línea en toda su trayectoria. Con menor velocidad la mosca se cae y rebota si es excesiva.

 

Es buena la propuesta de Mario. Un trozo de media sombra colocada en el bote o en superficies con malezas y debajo de los pies del pescador impide el enganche de la línea.

 

Con el río en bajante se producen las condiciones ideales de pesca. Las aguas infiltradas en las lagunas y bañados vuelven vertiginosas y limpias al cauce principal formando infinitas correderas. El dorado con otros predadores aprovechan para cazar al acecho y es el momento justo para obtener un festín de piques.

 

Las termas de agua salada inaugurada recientemente es un atractivo turístico de magnitud. Merece una visita obligada y son una bendición para el organismo.

 

El autor de la nota realizó el montaje y algunos retoques en las imágenes. Asimismo, escaneó las moscas que fueron utilizadas en la excursión.

 

El día 15 de Mayo de 2004 (Fecha a confirmar) se realizará el Primer Concurso Argentino de Pesca del Dorado con Mosca

 

 

Información de Utilidad

 

Dir. de Turismo de La Paz:  Vieytes y España – 03437 422389  423601  Telefax 03437 423501

Direcciones de Correo:        turlapaz@cabledosse.com.ar

Páginas Web:                    www.turismolapaz.com.ar y www.turismoentrerios.com

Casa Entre Ríos en Bs. As.: Suipacha 846  4326 2573 / 4393 3732

 

 

Guías:

 

Mario Rigoni   03437 422528    03437 15 605256     mariorigoni@hotmail.com

Víctor Flores    03437 422634    Ruta Acc. Km. 2.5   pescadeportiva_vflores@yahoo.com.ar

 

 

Restaurantes:

 

Golf Club Social       03437 4220313   San Martín 844 (El restaurante de Paquita y Cacho)

 

 

Bronislao Mech, Diciembre de 2003

 

 

 

 

Para contactos con el editor, escriba a: bronislaomech@pesca-fly.com.ar