Las condiciones del río
Gallegos no son aún las más propicias para determinar con exactitud
donde se encuentran las plateadas, cual es la hora exacta de su
desplazamiento, marsopeo y/o excitación como para apreciarlas fuera de
sus escondites. Sin embargo esta situación no solo nos pone a prueba
sino también nos llena de interrogantes y desafíos.
Es ahí donde los
sentidos organizan nuestra brújula interior ajustándola precisamente
hacia delante, sin aferrarse a ninguna idea, cuento o suposición… En
otras palabras, este don natural que se desarrolla constantemente y con
el tiempo, que todos llevamos a cuesta, cumple una función primordial
para determinar con valía y seguridad el lugar a elegir, sobre todo
cuando el río se manifiesta como un solo pool.
No es fácil, todo se
desarrolla en instantes, nuestros sentidos se robustecen y nos
iluminan, aunque muchas veces una buena cuota de suerte nos viene “al
pelo…”.
Las plateadas de mar son
peces muy voraces, captan en continuo movimiento todo lo que las excite
o esté al alcance de su apetencia, pero cuando el estado del río juega a
su favor todo es más complicado.
Mirar la superficie del agua,
los bordes, las orillas, tomar la temperatura, como ilumina el sol,
precisar la mosca, el largo del leader, la línea, el tiro, etc. etc.,
también son consideraciones muy importantes que hay que saber y tener
presente, en cada momento y paraje del río. Las horas, los días y los
años disponen una gran cuota de experiencia, resultado de un costoso
entrenamiento, de ahí que muchas veces aprender de “los viejos” no nos
viene mal.
Cada uno de nosotros tiene un
talento único y un carácter propio de expresarlo, así también es el
estado del río Gallegos, se manifiesta por etapas, secciones, y
estadios.
Sencillamente esta calificado por su extensión como “el mejor
maestro” río de meseta, donde no solo habitan las astutas “plateadas
marrones del Atlántico” sino también produce eximios pescadores locales.
No es sencillo de
interpretar, su curso nos pone a prueba constantemente, de ahí “es el
elegido” por los que saben y arriesgan aprender la lección del éxito y
la derrota, por un lado cuando nos premia por otro cuando nos llena de
reflexiones.
La temporada para Juan Carlos
Del Zotto (excelente persona, buen amigo, experimentado caster) se
inicio con todo tal como lo testimonian la foto de su plateadas recién
llegadas del mar.