Raúl Sommariva con una estupenda trucha del Río Gallegos

 

 

 

 

El Río Gallegos, Reflexiones de un inicio con Todo

 

Las condiciones del río Gallegos no son aún las más propicias para determinar con exactitud donde se encuentran las plateadas, cual es la hora exacta de su desplazamiento, marsopeo y/o excitación como para apreciarlas fuera de sus escondites. Sin embargo esta situación no solo nos pone a prueba sino también nos llena de interrogantes y desafíos.

Es ahí donde los sentidos organizan nuestra brújula interior ajustándola precisamente hacia delante, sin aferrarse a ninguna idea, cuento o suposición… En otras palabras, este don natural que se desarrolla constantemente y con el tiempo, que todos llevamos a cuesta, cumple una función primordial para determinar con valía y seguridad el lugar a elegir, sobre todo cuando el río se manifiesta como un solo pool.

No es fácil, todo se desarrolla en instantes,  nuestros sentidos se robustecen y nos iluminan, aunque muchas veces una buena cuota de suerte nos viene “al pelo…”.

Las plateadas de mar son peces muy voraces, captan en continuo movimiento todo lo que las excite o esté al alcance de su apetencia, pero cuando el estado del río juega a su  favor todo es más complicado.

Mirar la superficie del agua, los bordes, las orillas, tomar la temperatura, como ilumina el sol, precisar la mosca, el largo del leader, la línea, el tiro, etc. etc.,  también son consideraciones muy importantes que hay que saber y tener presente, en cada momento y paraje del río. Las horas, los días y los años disponen una gran cuota de experiencia, resultado de un costoso entrenamiento, de ahí que muchas veces aprender de  “los viejos” no nos viene mal.

Cada uno de nosotros tiene un talento único y un carácter propio de expresarlo, así  también es el estado del río Gallegos, se manifiesta por etapas, secciones, y estadios.

Sencillamente esta calificado por su extensión como “el mejor maestro” río de meseta, donde no solo habitan las  astutas “plateadas marrones del Atlántico” sino también produce eximios pescadores locales.

No es  sencillo de interpretar, su curso nos pone a prueba constantemente, de ahí “es el elegido” por los que saben y arriesgan  aprender la lección del éxito y la derrota, por un lado cuando nos premia por otro cuando nos llena de reflexiones.

La temporada para Juan Carlos Del Zotto (excelente persona, buen amigo, experimentado caster) se inicio con todo tal como lo testimonian la foto de su plateadas recién llegadas del mar.

 

 

 

 

 

 

Raúl Sommariva  -  Noviembre 2004

sommariva@infovia.com.ar

 

 

 

 

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