Mosca Jock Scott montada por Don
Belarmino Martinez
Las Moscas
Es el sitio de la imaginación y la exquisitez.
La bellísima mosca Jock Scott
que ilustra la portada, es obra de un gran montador de moscas español, Don Belarmino Martínez.
Alejandro Viñuales dijo sobre su paisano:
"El montador de esa mosca, tiene ahora 84 años y aún ata algunas. Desgraciadamente, cada vez menos. Lleva montando moscas de salmón desde que era un muchacho, y las sigue atando como pocos, sin envanecerse demasiado de ello".
"Le propuse realizar un libro con sus moscas y declinó la oferta, me dijo que no quiere fama sino tranquilidad".
Bronislao agradece al Sr. Don Belarmino Martínez,
atador español que gentilmente le cedió el modelo de su autoría para
que lo incluyera en su logo.
Don Belarmino ya no está entre nosotros
y en honor a su memoria, el autor eligió la misma mosca para ilustrar
la página.
Luego de la breve introducción de estima, sigue el
contenido mencionado en el título.
Los pescadores le damos el nombre de mosca, a un
anzuelo recubierto y embellecido con plumas, pelos, materiales
sintéticos, materiales con brillo, etc.
Dicho con otras palabras, es un sinfín de productos
que se montan sobre el anzuelo y que, una vez finalizada la obra
artesanal, cumple con el cometido principal
de atraer al pez.
Por lo general, las moscas imitan a los insectos,
alimento preferencial de las truchas, en sus diferentes estados
evolutivos o a pequeños peces, crustáceos, gusanos, ranas, ratoncitos, etc.
Por supuesto, también se suelen atar moscas que no
imitan nada y que son muy efectivas para producir un pique.
Es conveniente que el atador de moscas
conozca los ciclos vitales, la contextura física y los movimientos de la mayoría de los
insectos que habitan las aguas.
Ejemplos: Efímeras, tricópteros,
plecópteros, dípteros, etc. y su desarrollo como huevo, larva, ninfa,
subimago e imago (insecto maduro)
La trucha se alimenta de los organismos
que conviven con ella en el medio acuático, pero según las
circunstancias y la estación del año, no duda en subir a la superficie
e incluso transponer dicho límite para digerir insectos voladores que
merodean cerca del agua.
Los montadores conocen perfectamente el
comportamiento mencionado, por lo tanto, sus moscas son elaboradas con
anzuelos y materiales que permite que el artificial flote o se hunda.
¿Cuanto debe flotar o hundirse
cada mosca? La respuesta a esta pregunta es un dato que debe conocer
cada atador y pescador.
Si usted no es un profesional
dedicado exclusivamente a la pesca, desarrolle su sentido común y
láncese sin temores al enriquecedor método de prueba y error.
Sin ser un atador experto, el autor
conoce a través de experiencias, lecturas y vídeos, los mecanismos
mínimos de montaje y las herramientas correspondientes, animándolo a
resumir el presente capítulo dedicado a las moscas.
La idea es desarrollar, con nociones
elementales, un sitio que introduzca y entusiasme a un futuro atador
de moscas. Además, puede contribuir con algún concepto o imagen al
montador inexperto o de mínima experiencia.
Para contactos con el
editor, escriba a:
bronislao@gmail.com