
Chiche Aracena devuelve un vital y hermoso pez de
la Patagonia
Los Peces de la Patagonia
La distribución natural actual de los
peces de aguas continentales resulta de una combinación de factores
zoogeográficos y evolutivos, la deriva de los continentes, las
conexiones de agua dulce y las glaciaciones del Pleistoceno tardío. Hace
aproximadamente 14 millones de años, América del norte y del sur se
unieron cuando se levantó el istmo de Panamá y ocurrió entonces un
intercambio de la biota entre continentes que no habían estado juntos.
Pero sólo una familia de peces de agua
dulce, las madrecitas de agua que en Patagonia tienen dos
representantes, está presente tanto en el norte como en el sur de
América. Todos los demás son propios del hemisferio norte o del sur.
Posteriormente, la intervención del hombre provocó trasplantes de
especies entre continentes y entre hemisferios.
Sin incluir a las lampreas que ascienden
desde el atlántico y el Pacífico, en Patagonia Argentina se han citado
19 especies de peces nativos incluyendo tres que no se encuentran al sur
del río Colorado. Se citan además 10 especies de peces introducidos. De
éstos, los más ampliamente distribuidos pertenecen a la Familia
Salmonidae.
Las primeras introducciones de truchas,
salmones y corégonos fueron realizadas a principios de siglo con fines
pesquero-deportivos. De las especies introducidas originalmente sólo se
adaptaron cinco: Trucha de arroyo (Salvelinus fontinalis), Trucha de
lago (Salvelinus namaycush), Salmón encerrado (Salmo salar sebago),
trucha marrón (Salmo trutta) y Trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss).
Actualmente se han encontrado nuevas
especies de salmónidos ingresadas a la Argentina a través de ríos de
vertiente Pacífica, provenientes de introducciones recientes en Chile.
Tal es el caso del Salmón Coho (Oncorhynchus kisutch), de Salmón Chinook
(O. tshawytscha) y del Salmón del Atlántico (Salmo salar).
Con fines pesquero-deportivos también se
ha introducido en la Patagonia el pejerrey bonaerense (Odontesthes
bonariensis).
Se introdujo la carpa herbívora
(Ctenopharingodon idella) con el fin de eliminar plantas sumergidas en
canales y se la mantenía hasta hace muy poco tiempo en canales en la
zona de Viedma. La carpa común (Cyprinus carpio) introducida en la
Argentina ingresó accidentalmente al río Colorado por desbordes del río
Salado.
De los peces nativos, la perca y el
pejerrey patagónico son interesantes para la pesca deportiva. La
primera, mal llamada trucha criolla, dado que no tiene ningún parentesco
con los salmónidos, exhibe tres especies que se confunden entre sí por
su capacidad y plasticidad para cambiar de forma en los distintos
cuerpos de agua.
Las especies identificadas son la Perca
Bocona (Percichthys colhuapiensis), perca de boca chica (Percichthys
trucha) y la perca espinuda (Percichthys vinciguerrai) y (Percichthys
altispinnis). Todas se reconocen fácilmente por poseer una aleta dorsal
diferenciada provista de varias espinas.
El Pejerrey patagónico (Odontesthes
hatcheri) es una de las mas bellas especies de la región, con el cuerpo
esbelto e hidrodinámico. Se diferencia del pejerrey bonaerense por
poseer un cuerpo más robusto y mas oscuro.
Entre los peces que no tienen interés
deportivo, y que están protegidos por el reglamento, tanto en las áreas
de Parques nacionales como en las jurisdicciones provinciales, en la
Patagonia continental se encuentran: Bagre otuno (Diplomystes
viedmensis), el bagre de torrentes (Hatcheria macrei) y el bagre pintado
(Trichomycterus areolatus).
Otras especies, parientes lejanos de los
salmónidos, y que constituyeron su alimento principal al ser
introducidos, son las peladillas de las cuales hay dos especies:
(Aplochiton zebra) y (Aplochiton taeniatus), las que se pueden ver aún
con cierta presencia en el parque Nacional Los Alerces y el lago
Cholila.
También se ven algunos ejemplares en el
lago Lolog del Parque Nacional Lanín y en Tierra del Fuego. Los puyenes
también han resultado un alimento importante, aunque en muchos
ambientes, lograron amortiguar en parte la predación a partir de cambios
en su comportamiento. De estos el Puyen grande o (Galaxias platei) es
muy frecuente en los lagos al sur de Esquel, aunque su presencia se
registra en lagos próximos a Bariloche.
En el Nahuel Huapí es común observar en
las orillas al puyen chico (Galaxias maculatus), que son confundidos por
los observadores con juveniles de trucha. Otras especies menores y
presentes en varios ambientes no cordilleranos son las madrecitas de
agua, (Jenynsia multidentata) y (Cnesterodon decemmaculatus).
En el norte de Patagonia se observan
Characiformes como las mojarras (Astyanax eigenmanniorum), los
(cheirodon interruptus), (Oligosarcus jenynsii). Entre éstos el mas
interesante es otro characiforme que constituye un endemismo estricto en
peces, restringido exclusivamente a las nacientes del arroyo Valcheta.
Se trata de la mojarra desnuda
(Gymnocharacinus bergi), un pez de muy particulares características y
amenazado en su sobrevivencia. Es monumento natural de la provincia de
Río Negro y el único pez de la Argentina citado en el libro rojo de la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Para contactos con el
editor,
escriba a:
bronislaomech@pesca-fly.com.ar