
Broni en el Limay medio, zona bocatoma, en
Fortín Nogueira
Pesca, Instinto y Cultura
Rubén Martín, joven y notable pescador patagónico, tuvo la
gentileza de leer el artículo "Pesca e instinto", que con mi
firma, fue publicado en Acción de Punta No 3. Las diferencias de
criterio halladas y sus propias vivencias, lo motivó a responder, a
través de la revista Nº 6, con un trabajo muy elaborado.
Bajo el título: "Estado de Naturaleza y Estado de
Cultura", fue esbozando un concepto opuesto a mi nota, negando
totalmente la existencia del instinto ante la evolución cultural del
hombre. Se lo agradezco francamente; Obtengo el pié necesario para
seguir profundizando sobre un tema que me apasiona.
Cuando escribimos, los pensamientos quedan expuestos y
sujeto al análisis de quien los lee. Si el disenso es desplegado en un
texto, permite argumentos y debates que enriquecen el conocimiento de
los redactores, como también, y esto es muy importante, a todos los
lectores interesados en el asunto.
Antes de ingresar de lleno a la
sustancia del título y corazón de
la nota, necesito defender dos errores de Rubén, con apreciaciones
sobre mi persona y que considero analizadas muy ligeramente.
Resulta
evidente que el subtítulo con la frase: "La pesca con mosca
dignifica al pescador, sólo si éste reconoce el fundamento instintivo
de su práctica", repercutió de una forma exagerada respecto a
todo el contenido de la nota.
Además, se infiere del párrafo
mencionado, que los pescadores con artes distintas a la mosca, son
indignos. Esto es totalmente falso, ¡Ignoro de dónde proviene
semejante interpretación!.
El artículo surgió con el propósito de su divulgación en una
revista especializada de pesca con mosca, sin embargo, la
esencia misma
del tema, hace que pueda ser leída en publicaciones de otro
tenor, sin
que la discriminación objetada aparezca en alguna parte de su
contenido.
Siento también que la oportunidad es propicia para aclarar lo
siguiente: Nunca dije, escribí, pienso o creo, que la pesca con mosca
es más digna que otro sistema. Está lejos de la manera que
tengo de ser y vivir.
En cuanto a que dignificar es lo opuesto de indigno, (continuando con
la frase anterior), es cierto solo parcialmente, examinando el pasaje,
también puede llegar a deducirse un concepto de añadidura. "Más
digno", por ejemplo. El adjetivo aludido, tiene toda la intención
de insinuar este último significado.
Recordemos que el documento inicial manifiesta la impresión de un
pescador inquieto con deseos de transmitir sus sensaciones al resto de
los pescadores.
Con el presente trabajo, se pretende avanzar un paso
más en el desarrollo del conocimiento, con estudios y argumentos reflexivos que puedan
despertar el interés del lector.
¿Instinto
Sí ó No versus Estado De Naturaleza Y Cultura?
Creo que el título de las dos notas, refleja la postura
de ambos sobre el instinto en la pesca, con el condimento sugestivo
aportado por Rubén, de adjudicar a la cultura la desaparición del
estado instintivo del hombre, caso contrario, según todos los
argumentos esgrimidos, de retrotraerse a un estado natural y salvaje o
"Pre-cultural".
Examinando los artículos, emergen dos posiciones clarísimas, para
uno existe el instinto, para el otro no. Veamos las próximas e
interesantes deducciones
Definición de Instinto (según el diccionario):
Psicológico. El Instinto es una actividad inconsciente y
automática con carácter de innata.
Actividad, especialmente mental, adaptada a una finalidad, que
entra en juego espontáneamente, sin que sea el resultado de
una experiencia ni de la educación, y sin que exija reflexión.
Tratando de investigar con mayor rigor, encuentro que tengo límites
insalvables por su complejidad y los conocimientos adquiridos son
demasiado escasos, además, considero que la minuciosidad que
caracteriza al mosquero hace inevitable la profundización.
El tema es
intrincado y como el conocimiento perceptivo puede resultar
insuficiente, la asistencia de un profesional idóneo nos ayudaría
mucho más.
Con todas estas hipótesis y enigmas girando por el cerebro,
apareció lo que buscaba. Tuve la fortuna de ser auxiliado por la
Licenciada en Psicología Sra. Adriana Teresa Schiera, querida amiga y
experta en temas humanos.
Ella, con gran dedicación, se ofreció
desinteresadamente a involucrarse y estas son sus conclusiones.
De Diccionario De Psicoanálisis - Laplanche, Jean y Pontalis, Jean
- ED. Labor
Pulsión: Equivalente psíquico humano de instinto. Freud establece
en 1905, una distinción entre dos tipos de excitación a los que se
halla sometido el organismo y que debe descargar, según el principio de
constancia.
Junto a las excitaciones externas de las que el sujeto puede huir, o
protegerse, existen fuentes internas que aportan constantemente un flujo
de excitación al cual el organismo no puede escapar y que constituye el
resorte del funcionamiento del aparato psíquico.
En las teorías de las pulsiones, Freud diferencia las pulsiones
sexuales de las pulsiones de auto conservación; por estas últimas,
Freud entiende las grandes necesidades o las grandes funciones
indispensables para la conservación del individuo, siendo su modelo el
hambre y la función de la alimentación.

El Potro Reale y Broni
alistándose para la función gastronómica
"Las pulsiones sexuales deberían situarse del lado del
principio del placer y las pulsiones de auto conservación, del lado del
principio de realidad (necesidades y objeto de satisfacción claramente
definido). Ejemplo: Hambre - objeto comestible.
En 1929. Freud, une bajo el término
pulsiones de vida las pulsiones
sexuales y las de auto conservación (eros). La pulsión, según André
Green, es el límite inferior del psiquismo humano que representa, da
noticia al individuo de las fuerzas que se mueven en su soma, cuerpo,
organismo.
El ser humano puede representarse lo que siente y por ello es
persona, no animal. Hace un trabajo psíquico con sus fuerzas
instintivas y lo transforma en pulsión, que buscará la descarga
adecuada, producto de una negociación entre lo que desea, (principio de
placer) y lo que está permitido (principio de realidad, normativa).
Este interjuego entre principio de placer y principio de realidad, da
como resultado, la entrada del hombre a la cultura y también, el
malestar que esta pertenencia le produce. No puede hacer sólo lo que
quiere (ley de la selva), sino, casi siempre lo que le está permitido,
lo que debe (ética, principios, superestructura humana).

Principio De Placer Vs.
Principio De Realidad
"En un principio las pulsiones buscarían descargarse,
satisfacerse por los caminos más cortos (principio de placer).
Progresivamente efectuarán el aprendizaje de la realidad, que es el
único que permite, a través de los rodeos y aplazamientos necesarios,
alcanzar la satisfacción buscada (principio de realidad)".
Concepto De Sublimación
Se dice que la pulsión se sublima en la medida en que es derivada
hacia un nuevo fin, no sexual y apunta hacia objetos socialmente
valorados. Freud sugirió también la posibilidad de una sublimación de
las pulsiones agresivas.
Con Respecto A Los Instintos
Podemos distinguir la fuente, el objeto y el fin de un instinto. Su
fuente, es un estado de excitación en el cuerpo y su fin, la
eliminación de esa excitación; en el camino que va desde la fuente
hasta el fin, el instinto deviene psíquicamente operativo. (Nuevas
aportaciones al Psicoanálisis. S. Freud. Lopez Ballesteros. Biblioteca
Nueva. Tomo III).
En el año 1915, Freud definió el instinto como ... "un
concepto límite entre lo mental y lo somático, como la representación
psíquica de los estímulos que se originan dentro del organismo y
llegan hasta la muerte, derivada de su vinculación con el cuerpo".
(Los instintos y sus destinos. S. Freud. Lopez Ballesteros. Biblioteca
Nueva. Tomo II).
Melanie Klein
Toma el concepto de S. Freud de 1920 acerca de la teoría de los
instintos pero agrega una sustancial modificación.
Dice Willy Baranger acerca de la teorización kleiniana: ..."La
gente no enferma por amor (o frustración, o condiciones adversas) sino
por su propia destructividad, dirigida hacia los objetos o hacia el
sujeto mismo...". Cuando Melanie Klein habla de instintos de vida o
muerte, se refiere a grandes polaridades o "grandes
tendencias" que rigen la vida psíquica.
C. Levy - Strauss
Del libro: Las estructuras elementales del parentesco. Capítulo I -
Naturaleza y cultura
..."El hombre es un ser biológico al par que un individuo
social. Entre las respuestas que da a las excitaciones externas e
internas, algunas corresponden íntegramente a su naturaleza y otras a
su situación".
..."Todo lo que es universal en el hombre corresponde al orden
de la naturaleza y se caracteriza por la espontaneidad, mientras que
todo lo que está sujeto a una norma pertenece a la cultura y presenta
los atributos de lo relativo y lo particular".
Ejemplo e hipótesis fundamental del autor de referencia: El
instinto sexual es universal, por lo tanto pertenece a la
naturaleza. El hombre ha reglamentado a través de los tiempos
el ejercicio de ese instinto a través de la ley fundamental o ley de
prohibición del incesto, esto le da acceso al mundo de la cultura.
Sólo el hombre reglamenta la consumación de sus instintos, pero los
instintos son universales. El hombre también los tiene. De lo contrario
no podría reglamentarlos.
Reflexión
Si un ser distinto a nosotros los humanos, pongamos por ejemplo a un
extraterrestre, decidiera tomarnos como consecuencia de alguna
estrategia propia, (presupongamos desarrollada e inteligente), hundirnos
en el agua, a veces hasta morir y otras sólo hasta que decida no seguir
haciéndolo y nos dejara en libertad.
¿Qué opinaríamos acerca de su
conducta?, ¿Quizás se lo adjudicaríamos a una forma peculiar de
procurarse placer?, O mejor aún, pensaríamos que se corresponde con
alguna necesidad, actual o pasada que asegure su integridad.
En mi criterio, sería mucho más justificable, dicha conducta, si la
misma respondiese a algo atávico, que pertenece a la naturaleza de ese
ser y por lo cual se toma la molestia de morigerarla, tratando de
producir el menor daño posible. Creo que la alternativa, por la cual
E.T. reconoce su tendencia a capturar, justifica sobradamente su acto.
La tendencia a capturar o a dominar o a competir, con otro
ser que no comparte con él esta decisión, ni ha acordado las
condiciones del encuentro, nos lleva a la idea de que el E.T. está
dando respuesta a una necesidad propia, a una fuerza (pulsión) que lo
domina, a una necesidad de mantenerse entrenado a fin de garantizar la
supervivencia de su especie.
O bien se otorga un momento de placer según lo aprendido a lo largo
de su filogenia, lo cual es tan necesario como procurarse protección o
alimento.
Y si además ese E.T. pertenece a una especie con normas
claras, acerca del cuidado y el respeto del equilibrio ecológico,
seguramente encontrará la manera de lastimar la menor cantidad de
organismos vivos posibles, o al menos se quedará sólo con los
elegidos, descartando los inservibles y/o los inmaduros.
Sólo si el E.T. reconoce que en la base de su conducta hay algo muy
fuerte que debe mantener custodiado, tanto para que no sucumba, como
para que no escape a su control, podrá dirigirlo hacia donde desea. Por
este conocimiento y el cauteloso uso de sus potencialidades, el E.T.
será más rico e inteligente y no menos.
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Algo parecido ocurre con el hombre, no es más humano quien ignora o
niega sus raíces filogenéticas u ontogénicas, sino aquél que puede
integrarlas a su funcionamiento cotidiano.
Esta es la razón de ser de
la cultura, desarrollo que la humanidad logra con tanto esfuerzo, y
admitámoslo, le resulta tan difícil mantener.
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Erika con una mascota
Dicho muy sencillamente, la cultura es la reglamentación del mundo
instintivo que nos permite vivir en comunidad (instinto gregario), que
normatiza nuestra vida erótica, indicándonos con quien se puede formar
pareja y con quien no (prohibición incestuosa).
Es la prohibición,
aquello que no podemos, o aquello que no tenemos, lo que nos mueve en
otra dirección a aquella en la que nacimos, moviendo la rueda de los
vínculos humanos.
Es la ausencia del objeto lo que genera la palabra. Aquello que hemos
tenido y hemos perdido es el objeto de nuestro deseo, de nuestra
búsqueda y de nuestro anhelo. Y si lo conseguimos nos da placer.
El hombre tuvo un estado natural y lo
perdió, ganó mucho, por cierto, pero de vez en cuando, siente
nostalgia y vuelve impensadamente, sobre los pasos de la especie, en una
suerte de acto que honra los principios de la vida.
Después de leer el estupendo trabajo de la Lic. Schiera y sumando
algunas percepciones, la cultura aparece como el soporte de la pulsión
humana por medio de la educación, el arte, el trabajo, etc.
En este
punto, surge un conflicto que es propio de nuestra cultura: Las palabras
o los hechos, lo que debiera ser o lo que es. ¿Por que se niega un
hecho falsificándolo con la palabra y llegando al autoengaño?. ¿Logra
la cultura ser el soporte de la pulsión?. ¿Que grado evolutivo de la
cultura transita hoy la humanidad?.
Son muchos interrogantes, el lenguaje, rasgo distintivo de la
especie, está totalmente desprestigiado (por Ej. La palabra amigo puede
emplearse también para un enemigo, sin que importe su verdadero
significado), los lazos sociales y el concepto de comunidad están
fracturados, las oportunidades de creación son mínimas, falta de
trabajo, exclusiones, injusticias, guerras, etc., etc.
Por lo tanto, después de miles de años de civilización,
hoy, en el umbral del próximo milenio, seguimos viviendo bajo la ley del más
fuerte, igual que en la selva. Tal vez sin darnos cuenta, disfrazamos
con la palabra cultura, la esencia de lo que en realidad hasta ahora
somos.
J. J. Rousseau (1712-1778) dijo: La naturaleza ha hecho al hombre
feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y hace miserable.
Por otra parte y volviendo a
la nota de Rubén Martín que muestra junto al título "Estado de naturaleza"
una foto con dos indios semidesnudos, en obvia referencia a su
primitivismo, comparándolo con un estado actual superior, lleva a un
reflejo instantáneo y elemental: El trueque de infinitas imágenes,
pero relacionadas al "Estado de cultura".
Los dos ejemplos de
abajo, son una pequeña muestra, el lector puede imaginar otras.

Hombre moderno en estado de
cultura contra su misma especie

Hombre Actual en estado de
cultura y su comportamiento con otras especies
Para no embriagarnos de soberbia y yendo en busca del equilibrio,
apelo a una frase de A. Dumas:
Que los elefantes sean tan inteligentes y los hombres tan
bestias, debe ser debido a una cuestión de educación.
Reconocer el aspecto ambivalente de la
condición humana, donde el deseo de cazar ó pescar es tan parecido al
instinto animal, para nada desmerece el aporte cultural y menos aún, el
condimento emocional que puede añadir el hombre.
Bronislao
Mech
El artículo
fue redactado en Julio de 1999
Para contactos con el
editor, escriba a:
bronislaomech@pesca-fly.com.ar