
"Desde el Bote" Una
Bellísima composición fotográfica de Juan Ferruchelli
¿Velocidad o Potencia?
En las
siempre entretenidas charlas de fogón junto a un río, en las prácticas de
lanzamiento, al analizar el tema en una clase específica o después de una
suculenta cena, es normal escuchar las opiniones de muchos mosqueros
priorizando un aspecto del lanzamiento en detrimento de otro.
Es obvio que el lanzamiento es sólo una
mínima parte de los disímiles contenidos de las conversaciones
mencionadas, sin embargo, dado el interés que despierta en el aprendiz y
la posibilidad real de recibir información insuficiente o errónea, es el
argumento elegido por el autor para el desarrollo de la nota.
También es curiosa la
actitud de algunos, que en un análisis exclusivamente técnico porfían con
el añadido de la acción de pesca, sacando de contexto la investigación y
mezclando horrorosamente todos los conceptos.
La primera impresión que se percibe ante el
comentario es asociarlo a una especie de competencia: Uno es mejor y el
otro no, uno gana y el resto pierde.
¿Cuál es la utilidad de incluir el
razonamiento mencionado cuando se analiza como funciona la mecánica del
lance?, ¿Beneficia el proceso de aprendizaje o lo retarda?
Muchos pescadores tienen la obsesión por
incorporar la estocada mágica, un movimiento único y superlativo con el
que se obtiene la mayor eficacia, dejando de lado otras consideraciones
también válidas y no menos importantes.
La manía para obtener semejante objetivo fue
inducida seguramente por un experto instructor que le gusta transmitir su
estilo personal o a una "novedosa"
corriente de aprendizaje superior a la media y que se puede entrever en
las siguientes frases.
"Tenés que mover la caña
perpendicular al piso o el movimiento es erróneo...", "para lanzar no es
necesaria la utilización del tirón...", "La empuñadura exigida es con el
pulgar enfrentando al índice", "El lance con potencia es la base del
aprendizaje...", "no se debe mirar la línea en el backcast", "la práctica
del lance es ineficaz si le falta el complemento de la pesca, etc., etc.
Es evidente que las instrucciones son
precisas, útiles y tal vez necesarias en algún momento del aprendizaje de
un lance o en situaciones de pesca, pero fundamentalmente son
"excluyentes". A continuación, los
ejemplos ayudan a comprender lo afirmado.
Se puede lanzar con la caña inclinada para
superar un obstáculo, para ver la línea detrás, para realizar un loop
invertido, para un roll cast de potencia, por gusto, etc.
El tirón ayuda a minimizar el esfuerzo de la
mano que empuña la caña en un tiro de distancia, corrige los errores del
impulso, ayuda a mantener estirada la línea cuando la caña se mueve y el
lance es mucho más suave y delicado, etc., etc.
El complemento de la práctica del
lanzamiento asociado a la pesca es demasiado obvia, y sin embargo, parece
que muchos lo omiten con desdén. Lo digo porque el runrun que circula en
el ambiente es cada vez más fuerte.
¿Alguno imagina a las
sesiones de aprendizaje sin la posibilidad futura de alguna salida de
pesca? ¿Puede suponerse que la práctica o el análisis técnico tienen poco
que ver con la pesca?
Por otra parte, si un pescador ve
restringidas sus salidas por circunstanciales límites económicos ¿debería
privarse de practicar con su equipo?, Y si lo hiciera ¿debería
considerarse un idiota? ¿A quién perjudica su entusiasmo o las ganas de
crecer?
Creo que todo apunta a un solo objetivo,
ignorar la condición de "pescador normal"
a todo aquél que se adiestra asiduamente y por lo tanto, ubicarlo en una
categoría imaginariamente inferior, o peor todavía, desvalorizar con
sutileza el trabajo o la capacidad del otro.
Es la misma actitud negativa que aparece en
los comentarios sobre la dudosa aptitud educativa de instructores idóneos
que todavía no se destacaron en hazañas de pesca, como si tal analogía
fuera una verdad absoluta.
Bombardeado mediáticamente por el mundial de
fútbol Corea-Japón 2002, surge un dato que calza justo en el tema. Los
señores Peckerman y Bielza, dos entrenadores que de momento son
considerados muy exitosos por los resultados obtenidos en competencias
mundiales y dirigiendo a diferentes categorías de selecciones Argentinas.
Ellos nunca se destacaron como jugadores
superlativos. ¿Cómo es posible que alcancen semejante distinción?
Vuelvo a la
"Estocada Mágica".
Para un instructor experimentado que con
paciencia adquirió destrezas súper destacables, es obvio que le encanta
transmitir con entusiasmo su estilo, sin embargo, también se puede
suponer, los límites son imprecisos, confusos e incomprobables de manera
tangible, que existe un vedettismo o egocentrismo que magnifica un estilo
en desmedro de otro, relativizando la importancia de la mecánica integral.
La enseñanza de un
determinado estilo puede ser insuficiente para la mayoría de los
pescadores novatos que observan con admiración otras excelentes técnicas.
La limitación está dada por
un condicionamiento dirigido que niega la diversidad y que demora
innecesariamente la elección de un estilo propio en el futuro.

Taller de lanzamiento en Azul con jóvenes
aprendiendo. Foto J. Ferruchelli
El aprendiz es demasiado dependiente del
instructor e ignora la limitación mencionada y generalmente la suele
descubrir con el paso de los años. El proceso educativo tiene diversas
fases y la inclusión paso a paso de todas las variables, facilita la
comprensión del fenómeno y minimiza las odiosas exclusiones.
El título de la nota es otro ejemplo que
diferencia a una parte del lanzamiento con respecto al todo.
Hay instructores que
priorizan la potencia por sobre la velocidad o hablan solo de potencia e
ignoran olímpicamente la velocidad. ¿Porqué solo la potencia, acaso
siempre se impone su utilización?
La potencia se obtiene al doblar/cargar la
caña al máximo y generalmente se la utiliza para disparos de distancia,
también para superar los escollos que presenta un viento fuerte o a la
combinación de dificultades viento/posición del
pescador/obstáculos/objetivo.
Si la longitud del lance es corta, por
ejemplo de doce metros o menos, se emplea solamente la velocidad.
Supongamos que solo tienen que mover tres
metros de línea más el líder para alcanzar el blanco elegido. La potencia
es inútil porque la relación peso de la línea/aceleración requerida no
alcanza a doblar/cargar la caña.
Una vez que se establece ineludiblemente que
la utilización de la velocidad o la potencia obedece a un objetivo
predeterminado, sobreviene la pregunta clave que involucra al
"método" de enseñanza y que guía al
principiante en el sinuoso camino de la excelencia:
¿Porqué empezar con la
aceleración y después avanzar con el empleo de la potencia?.
En mi caso, tardé varios años para alcanzar
un lance técnicamente satisfactorio y muchos de mis compañeros de aquella
época todavía siguen con problemas. Creo que el error fue debido a la
práctica intensiva del roll cast en el primer día de instrucción en
contacto con la caña y línea.
La imagen que recuerdo es parecida al de un
leñador que utilizaba la caña como si fuera un hacha, pero con impactos
verticales. El brazo quedaba inutilizado unos días y después resultaba
imposible evitar el golpe en el levante y tendido o en los falsos
lanzamientos.
Obvio, algunos superaban la media pero eran
poquísimos. La mayoría, entre los que me incluyo, nos costó una enormidad
de tiempo alcanzar un nivel aceptable de lanzamiento.
El problema está en el golpe
de muñeca, afirmarse a la empuñadura de la caña con fuerza y creer que con
un hachazo se impulsa la línea. Empezar con la potencia es una forma de
acercar peligrosamente al principiante al golpe y ralentizar la
incorporación de la técnica.
Iniciarse con la velocidad equivale a tener
contacto con la sutileza del lance, sentir como la línea se desliza por
los pasahilos de la caña sin ningún esfuerzo del lanzador. Es aproximarse
al arte de lanzar una mosca.
Una vez asimilada la cadencia de estirar la
línea primero e impulsarla después, siempre con movimientos suaves, es el
momento justo e indicado para incorporar paulatinamente la potencia.
Los alumnos que deseen un
desarrollo integral de la técnica de lanzamiento que abarque a todos los
estilos, aprenderán mucho más rápido con instructores de criterio abierto.
Todas las notas técnicas sobre lanzamiento
llevan implícita la mejora de una pequeña parte de la pesca con mosca y no
tiene la pretensión de ignorar al resto, como el placer de los viajes,
recrearse en contacto con la naturaleza, disfrutar de todos los sentidos,
aprender constantemente, compartir momentos con amigos y conocer nuevos,
etc.
El abordaje de un tópico no descarta
necesariamente a los otros y cuando se apela a dicho mecanismo sin antes
efectuar el correspondiente análisis de un trabajo presentado con
seriedad, tiene el mismo objetivo que se dijo al principio de la nota:
"desvalorizar".
Sería como pensar que todo aquél que no
pesca, o no siente la actividad de la misma manera, o no la practica como
nosotros es un estúpido.
Creo que la acción de pesca en sí es
bastante simple. El mejor ejemplo está en que muchos de mis alumnos con la
instrucción mínima pescaron bien y superaron demasiadas veces a sus amigos
más experimentados. Claro, también hay excepciones y chiquilines que
tienen éxito con el "tarrito".
En fin, cada uno tiene el derecho de
practicar a gusto su actividad preferida y también a crecer en la medida
de sus posibilidades.
Creado en Mayo de 2002 Bronislao Mech
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